18 de Abril

"Día 2"


Hoy, ha sido un domingo algo más tranquilo.

He tenido algo más de tiempo para pensar… y, bien es cierto que a veces puedo parecer muy infantil; pero, creo que esa tendencia, es para pedir algo de atención. Y no digo que no la reciba, solo que es para centrar esa atención en un punto concreto. Bah, no sé explicarme con claridad.

Hace tiempo que no compartimos nada juntos. Y sí, me habla de lo que hace en los games, es para que no me aburra. Tampoco es que no me interesen sus estudios; pero, si ya estoy harta de los míos, como para estar preguntando sobre materias desconocidas.

Me agrada sentirme como una niña a su lado. Supongo que, ese factor también es importante. Sé cuando puedo estar seria… y cuando puedo relajarme y hacerme pasar por una niña despreocupada, segura de que la van a proteger; pero, supongo que eso no siempre será así.
Él me adora… o me adoraba; pero, estoy en la duda. ¿Es que acaso, no le he demostrado siempre que le amo, que siempre estaré a su lado?
Me he pasado, sí; pero pese a mi mal humor, a mi lenguaje soez… yo le quiero. Y sí, desde siempre he estado escuchando palabras mal sonantes, sin embargo, mi situación en casa, en el instituto… mi propio estrés, la tensión, las ideas que vienen y tal como llegan se van, sin darme tiempo apenas a plasmarlas en el papel… me frustra. Y esa frustración… la pago con él, sin quererlo.


Yo le amo y, no quiero hacerle daño… ni tampoco que se moleste o se estrese por mi culpa. Cuando está de mal humor… cuando baja el tono de voz… cuando no me dice apenas nada… todo ello, me hace cargar inconscientemente con la culpa. Soy así, ¿qué le voy a hacer? Al fin y al cabo, siempre he tenido la culpa de todo… al menos, eso es lo que me han hecho creer desde niña.

A veces pienso que se merece algo mejor; pero, con solo pensarlo o el simple hecho de decirlo, ya me hace sentir culpable. Él me eligió a mí, y yo a él, mucho antes de que tomara una determinación al respecto. Es cierto, yo le idolatraba. Nuestra relación era idílica; pero ¿Quién dice que aún no le idolatro? Que diga tacos, no tenga el trato con él de vos y otros cuantos motivos más, no significa que no le quiera o le tenga en un pedestal… por muy machista que suene.
Él es mi vida. Y, no hay momento que no me imagine en el futuro, en el que no esté en él. Pero, como antes siempre rayaba el disco con lo mismo: hablando de sueños, de nuestro futuro juntos, de los niños que vamos a tener, de las dos inseparables que compraremos para que llenen la casa de música natural… no significa que ya no fantaseé. ¡Claro que lo hago! Sin embargo, tengo tantas cosas en la cabeza… y estoy tan metida en otros asuntos, como mi proyecto, los escritos para desestresarme, los estudios, los exámenes, los centros a los que puedo optar el siguiente año... son tantas cosas, que a veces siento que voy a explotar o a romper a llorar, porque no puedo con todo.

Él en cambio, siempre seguro, siempre dispuesto a trabajar por nuestro futuro, porque la misma idea de estar conmigo, ya le da fuerzas para todo lo que se le venga encima y más. Él es fuerte, es decidido… y todo lo que tiene él, me falta a mí… al igual que, la creatividad sensitiva que yo poseo… él… no es que no la tenga, porque cuando quiera, es el mas empático del mundo; pero… el otorgar sentimientos, el ser empático con sus creaciones… eso él no lo maneja tan bien como yo.

Nos completamos mutuamente. Por eso, no me imagino una vida sin mi otra mitad. Porque él ya es parte de mi… y no quiero renunciar al amor que siento por él, ni por nuestra relación.


Por eso, lucharé… no tan bien como antes; pero lo haré… si él está a mi lado. Y he decidido, dejar los horarios de las llamadas. Ya no habrá horarios hasta que él no me diga lo contrario.

Y ahora, mejor me retiro: mañana tengo clase… y uf… examen de arte… veremos a ver como sale.

17 de Abril

"Día 1"


Bueno, desde el acuerdo de esta tarde, no he podido pensar con claridad. Por lo que, teniendo el mp3 y las habichuelas frente a mí, comencé a pelarlas en compañía de mi familia. Ensimismada en la letra de las canciones que iban sonando, una tras otra.

Hoy no deseaba pensar en nada más.

Bastante era aguantar sin llamarle, para escuchar su voz.
Desde ayer hacía que no hablaba con él y ya le echaba de menos. Me preguntaba, si él también me echaba de menos a mí o si estaría pensando en lo ocurrido. A mí me era imposible; pero eso me mantenía abstraída mientras pelaba las habichuelas y los pequeños frutos saltaban de mis manos a la cesta, depositando los restos en el cubo de desperdicios vegetales.

Cuando acabamos con la primera caja, ya no lo pude soportarlo más y me fui a la ducha y, pese a no ser ni las diez, necesitaba relajarme. Deshacerme de las tensiones de mis hombros, aunque fuera por unos momentos: durante el tiempo que durase la caída del agua sobre mi cuerpo desnudo.

Sea como fuere, no podía quedarme allí así que, decidí salir y una vez en la cocina, prepararme la cena. Como acto instintivo, ya estaba cogiendo el teléfono y marqué el primer número cuando me dije:
“Pero… ¿qué haces?”

Ambos necesitábamos tiempo para meditar…; pero había resultado ser tan marcado el curso de las llamadas a lo largo de estos dos años y once meses… que, en fin, lo hacía sin pensar.
Y aún no podía centrarme en nada, pues estaba agotada de todo el día limpiando… encima anoche me acosté sobre las cuatro y me he despertado en torno a las ocho.

Y ahora, aquí estoy… escribiendo con la esperanza de que, pueda leerme… y ver que, aún le quiero.
Al menos ahora, ya estoy algo más calmada; pero también triste y, un millón de preguntas asolan mi mente en estos momentos:
¿Qué estará haciendo en estos momentos?
¿En qué pensará?
¿Se encontrará bien después de cómo le he tratado?
¿Me perdonará?
¿Habrá hablado de esto con alguien?
¿Habrá salido para relajarse?
¿Por cuánto tiempo ocupa su recuerdo de mi, en su mente?
¿Cenará esta noche?
¿Se acostará tarde, como de costumbre?

Espero que se abrigue bien… las temperaturas de allí, según la meteorología, bajarán un poco mañana.

Espero que, lea esto…

No quiero que se sienta solo… porque no lo está. Yo le quiero mucho y deseo que descanse esta noche, como nunca antes lo ha hecho: Plácido y sin tormento.


Pensaba en enviarle un mensaje diciéndole que le quería y que le deseaba buenas noches; pero, decidí que no. Quiero que descanse; pero, a un mismo tiempo, me gustaría que viera esto.

Guardo esa esperanza, así que… 
Buenas Noches, tesoro.
Te Quiero Mucho
Y por favor...
Perdóname…

Poema XXI

"Comunicando"

El teléfono con su Pi…pi…pi…
y yo, mojada por la lluvia,
voy observando el agua caer sobre mí.
El pelo mojado, las gotas deslizarse por mi piel…
sin importar si todo acabará en resfriado, pulmonía o gripe.
Y el teléfono continúa: Pi... pi... pi...

El frío atravesar mi alma,
los relámpagos iluminar la noche,
los truenos como música para mis oídos,
la lluvia empapar mi ropa.

Y el teléfono continúa: Pi... pi... pi...

Esta lluvia, me hace sentir vacía.
Esta lluvia, me hace sentir completa.
Esta lluvia, tiñe mis lágrimas de hierbabuena.

Y el teléfono continúa: Pi... pi... pi...

Dentro de dos lunas,
el mal temporal se irá…
Pero, los problemas prevalecerán.
¿Qué hacer? No lo sé.
¿Qué esperar? Un te quiero, quizás.
¿Qué desear? Algo imposible.

Y el teléfono continúa: Pi... pi... pi...

Esta noche, será muy larga… sé que no dormiré.

Poema XX

"Wet Hair"


A través de los largos mechones,
sentada en la húmeda soledad del patio,
en la más lóbrega oscuridad,
miró perdida hacia el cielo tumulario.


El paso lento de nubes tormentosas,
auguran días que son noches
y noches sin luz de Luna,
sin brillo de estrellas.


¿Quién iluminará ahora estas horas…
hasta el cruento amanecer?
¿Quién me llevará a la seguridad
de la civilización, sino es él?


Cierro los ojos.
Ya nada importa.
Lluvia que cae.
El cielo es su puerta.
Lágrimas vidriosas.
Con el cristal humano confunden.
Temblores de tierra.
¿Acaso soy yo la que se hunde?

8 de Abril

  "The Cage imprisons to the Nightingale"


A veces, me da por pensar en las convencionalidades de mi gente, de mi tiempo…: vestidos, fiestas, botellones, drogas, estudios, escapadas, cenas de fin de curso…
A veces, siento que soy una extraña en este mundo, donde se hace todo lo posible por herir al que tenemos al lado, dando igual el método a utilizar para ello.
A veces, veo las noticias y me pregunto qué sentido tienen tantas malas artes y la de catástrofes que atormentan un millar de vidas en este minúsculo planeta.

La próxima semana es el 20º aniversario de mi instituto y, la verdad es que muchos de mis compañeros, tanto viejos como nuevos, me han dicho de escribir algo para la revista del mismo centro. Pero, me he preguntado el sentido de esa acción y la normativa a seguir para la publicación, por lo que he pasado de largo.


Estos días ando algo decaída como para escribir algo positivo de ese endemoniado centro. De hecho, hay noches en las que vuelvo de trabajar, y me duermo llorando, con solo tener presente que al siguiente día, he de volver allí. ¿Para qué? Pues, simplemente, para estar sentada mientras mi alma creativa y mi esencia se van perdiendo, a medida voy adquiriendo el 40% de los conocimientos que se pueden captar.

Sonará algo catastrofista; pero es cierto. Hace un par de días, terminé de leerme por segunda vez “La metamorfosis” de Franz Kafka y, no puedo dejar de pensar en las palabras de ese autor cuando dijo algo así de: Los centros educativos, cuartan la libertad expresiva de los alumnos.
Lo peor de todo, es que no puedo negarlo, porque desde que estoy en el instituto, pese a que he adquirido un conocimiento relativo que he podido plasmar en algunos de mis proyectos inacabados, me ha frenado a la hora de escribir o de expresarme, llegando a resultarme muy difícil concentrarme o imaginarme las cosas como lo hacía antes. La imprecisión, y sobre todo la falta de interés de este último año, ha calado en mí profundamente.

Dicen que bachillerato es difícil; pero es que, no es eso. En realidad es fácil, más el poco tiempo te agobia, los profesores no son más que entrenadores con una fusta que guían al rebaño hasta el redil, que simbólicamente, es la selectividad. Si alguna oveja se pierde, o no quiere ir por ese camino marcado, se desentienden de ella… y en fin, no hay ayudas como en la ESO o en 1º de Bach. El llamado “empujoncito”, no existe en 2º de Bachillerato. Y bueno, no es que quiera excusarme; pero es que, este año es el más caótico de mi vida.

Sé que no soy una buena estudiante; de hecho… nunca me he considerado como tal. Más siempre he salido a delante, pues algo oportunista sí que suelo ser; pero cuando escucho las despreocupadas conversaciones de mis compañeras acerca del lápiz de labios que van a usar para la fiesta de fin de curso… me desespero.

Siempre he comentado con mi compañera de pupitre, lo injusta que es esta vida:

- Sí nena, es que me parece increíble. – le decía a conciencia. – Ellos no paran de hablar y de molestar, no saben lo que significa una palabra dentro del texto, no leer más que libros del instituto… y sin embargo, sacan buenas notas, pese a su deficiente comportamiento en la clase. Sin contar con que beben alcohol, van a fiestas, fuman, tienen en su mayoría faltas de ortografía…
- En cambio nosotras… - sugirió ella, algo apenada por todo ello.- No bebemos, si salimos es para ir al cine o para comprar libros, no fumamos, no nos drogamos, no molestamos en clase, participamos, estamos atentas, nos gusta leer y escribir (porque leer para nosotras, siempre va unido a la escritura artística de nuestros proyectos) y, aún sabiéndolo los profesores, no lo tienen en cuenta… y nuestras notas son pésimas.

Solo se centran en el almacenamiento de conocimientos que, mínimo, a los dos meses ya han sido olvidados. Ya me diréis, para que sirve saber que demonios es un zócalo.

La injusticia está bañada en oro entre las rejas de ese antro de perversión juvenil y teñida de negro que va degradando las relucientes lagunas que dan a nuestra imaginación.

De todo esto se deduce, que odio mi instituto y que dudo que lo vaya a echar de menos. Si acaso, únicamente añoraría los escasos momentos de, solamente, este último año, pues gracias a mi compañera han sido los que más he reído, pese a las malas notas.

Kafka, que razón tenías al decir esas palabras porque yo, dada a la escritura y a la imaginación, estoy sintiendo la podredumbre que está entrando en mí, de esas jaulas llenas de hormonas desbocadas, cegueras absolutas e incoherencias masivas.

Poema XIX

"Añoranza"

Y sentir tu piel contra mi piel,
Tus labios apresar los míos y dejarme sin aliento alguno en mi boca,
Mano contra mano, tú eres mi deseo inconfundible;
Mi tesoro más preciado,
Mi único redentor hacia el buen camino.
Ven conmigo, pues te deseo aquí,
Ven conmigo, pese a no saber donde ir.
Ven conmigo, y háblame tan solo
Descubriendo el pecado placentero que resulta poder escucharte,
Susurrar a mi oído,
Mascullar palabras de amor detrás, en mi espalda…
Oh, cuanto te añoro…