Historias Cortas

Hi, hi! Aquí recojo todos las invenciones literarias publicadas que he realizado a nivel profesional, presentándolas a concursos y certámenes varios.

A diferencia de los relatos individuales, que podréis encontrar en la sección pertinente, estos escritos tienen relación entre sí, hacen referencia a personajes de mis novelas, (tanto futuras, como en curso) y además poseen una extensión algo más larga y divididas en episodios, que no sobrepasan las veinte páginas en total. ¡Espero que las disfrutéis!







    Autoreflexión 2013



    Hi, hi, Dreamers!



    Con tan solo una semana para cerrar el año, he decidido hacer una auto-reflexión de cómo me ha ido este 2013 aquí, en Blogger, después de tantos años sin haber pisado esta plataforma, y más tras haber cerrado mi anterior Blog,

    «Tiphareth Dreamfall», que estuvo dedicado a la composición de poemas y relatos en torno al amor, que tenía como cornucopia la persona a la que más quiero en este mundo.
    Portada de mi Blog Anterior

    En primer lugar, con el fallecimiento de un familiar muy cercano la tristeza y melancolía se instauró en mi casa y ya casi creímos que no nos íbamos a levantar de este golpe; pero ahí estuvimos, arremetiendo y continuando camino con una pena más a la espalda, en vistas de que el trabajo, la salud y la educación cojeaban bastante.


    Aún con la huella de una cierta actitud depresiva en mí, el 7 de febrero decidí abrir este blog que estaba, en mayor o menor medida, dedicado a la escritura: un anteproyecto ambicioso con el que buscaba sentirme bien conmigo misma y, aun mismo tiempo, mantener cierta constancia sobre temas de los que me gustaba tratar. ¿Por qué? Pues porque siempre que quería hablar de algo, opinar sobre una película, compartir un grupo de música con alguien o, simplemente, ponerme a escribir para relajarme, no tenía un espacio para ello… y como el blog anterior a este no estaba a la altura de la imagen que quería dar, decidí empezar de cero, con un lavado de cara, para “dejar mi huella” en la blogosfera.

    Con todo ello, y mientras continuaba esbozando la idea de mi primera novela, (aún en curso) llevé un buen ritmo en el blog y pude compaginar mis actividades con él. Pero, pese a lograr una cierta rutina, aprovechando que no podía estudiar y que el trabajo no abundaba, sentí que la comunidad blogger era demasiado grande para mí. Yo, que era y soy una recién iniciada, veía que me importaba muchísimo el tema de los comentarios / seguidores, (el talón de Aquiles de más de un bloguero), así como el “qué dirán”.

    No obstante, y tras soportar una presión similar a la que me vi protagonizando en el instituto, con el paso de los meses fui abriéndome camino por mí misma hasta mostrarme un poco cómo era en realidad. Me centré y empecé a escribir para mí, que era lo que realmente debía haber hecho desde el principio, y también me organicé las secciones que quería llevar al blog. En mi énfasis de orden, limpieza y presentación también me curré los botones de las redes sociales, la portada y, en sí, toda la apariencia que debía mostrar el blog, tanto para mi propia comodidad como para la del reducido número de lectores que tenía.  

    Poquito a poco, el ver más de diez entradas cada mes me animaba y subía la moral, así como el leer los comentarios que algunos dejabais caer por aquí, hasta el punto de alegrarme de que compartierais vuestra opinión conmigo. Por lo tanto, por lo que he aprendido; por todos aquellos que me habéis decidido seguir; por los que he conocido y con los que he compartido alguna que otra conversación, así como también por los que están por venir, os deseo a todos una Feliz Navidad.
    A su vez quiero hacer unas cuantas menciones especiales: 
    A Xio, que desde hace seis años ha sido mi mejor amiga y confidente, espero que tus navidades hayan sido prósperas y que hayas reído y compartido buenos momentos con tus seres queridos, porque eres una gran persona y te lo mereces, tanto por lo que haces por mí como por lo que haces por otros. 
    A Pau, una amiga de Zaragoza y compañera de rol desde hace siete años, te deseo también unas felices fiestas y, aunque no tengamos mucho contacto, debes saber que te llevo en mi corazón y pienso todos los días en ti, guapi.
    Y por último a ti, mi ángel guardián, mi Guerrero, el dueño de mi alma, espero también que tu cena navideña haya sido de las mejores, que hayas recordado a los que no están con una sonrisa conciliadora y que, también, hubiera un hueco en aquella mesa para mí, pues pese a no estar presente, sí espero haber rondado tus pensamientos en algún momento de la velada. Y no te preocupes, ya falta menos para que podamos celebrar unas buenas navidades juntos...


    ¡A los demás, nos vemos en la siguiente entrada, dreamers! Disfrutad de estas fiestas y espero que paséis un feliz año también!

    El Aborto en España



    Hi, hi, Dreamers!

    Hoy no os traigo el contenido de siempre: hoy no vengo a hablaros de una experiencia, ni tampoco una confesión, así como nada relacionado con la música, la literatura o el cine y ni mucho menos un relato de amor, pese a las fechas en las que estamos. Hoy, para mi desgracia, os traigo algo serio, ¿y qué quiero decir con “serio”? Pues, a decir verdad, es bastante sencillo: un asunto del que no me gusta hablar aquí, un asunto escabroso del que jamás me habría imaginado dar mi opinión de esta forma  ya que me alejo bastante de aspectos que toquen política y religión; pero la necesidad me impulsa a ello, como mujer y como ciudadana española que soy.

    Aviso de que puede ser un artículo algo extenso.

    Los que me conozcan, mínimamente, sabrán que soy muy “echa’ pa’lante”, como todos aquellos de mi generación…, o al menos, es lo que en la mayor parte de los casos se espera eso de nosotros. Me he criado en una familia tradicional y aún con la llegada de las nuevas tecnologías, el cambio generacional, lo que ha conllevado el nuevo siglo etc., mi familia no ha cambiado demasiado: algo que entiendo perfectamente, dado que ellos han vivido las secuelas del franquismo y éste aún es un rastro fresco en nuestra historia que, de hecho, se menciona a menudo tras tantos años.

    Pese a todo, los que he conocido y que pertenecen a mi generación, en su mayoría, son bastante tolerantes: yo he tenido amigos bisexuales y homosexuales, por ejemplo, y no me ha dado por juzgarles ni por cambiarles las ideas…, y ni mucho menos les he criticado por ello, ya que considero que si dos personas se quieren, independientemente del sexo que tengan, el que se amen es lo más hermoso del mundo. No hacen daño a nadie, eso les ayuda a encajar después de todo el martirio que deben de haber sufrido y a ti, que ni te va ni te viene, te ayuda a madurar y a verlo todo de una manera más abierta… aunque,  ojo, hablo de amor, no de promiscuidad. Obviamente, y siguiendo en esta misma línea, me reafirmo como una persona de costumbre tradicional; pero sobreto tolerante y muy respetuosa hacia las creencias, política, orientación sexual y cultura que tienen los demás, ya que es lo mínimo que espero recibir yo también de otros. Supongo que me aplico la regla de “trata a los demás como quieres que te traten a ti”, y por el momento me ha ido bastante bien.

    Os estaréis preguntando, los que hayáis llegado hasta aquí, que adónde quiero llegar para explicar de una vez por todas lo que el título de esta entrada escenifica por sí solo. Sin más preámbulos, tras esta breve introducción sobre la opinión que tengo de mí misma, expondré el caso tanto para los que no son de España como para los que sí; aunque estos últimos ya sabrán acerca del tema por el incendio en las redes sociales que trajo consigo el #mibomboesmío.

    La semana pasada, nuestro “amado” gobierno (léase con tono irónico), aprobó la llamada “Ley Gallardón” donde,  en pocas palabras, tiraron nuestros derechos de mujer a la basura. Dicha ley tocaba el escabroso tema del aborto, volviéndolo el más férreo y restrictivo de toda la democracia, ¿por qué? Por la sencilla premisa de PROHIBIR el aborto. Antes, y según criterio médico (que no judicial; como es ahora al considerar el aborto como un delito), las mujeres podían tener la opción de abortar, ya fuera porque el bebé no fuera esperado (pese a usar métodos anticonceptivos), porque tuviera alguna malformación, porque fuera fruto de una violación,  o porque se detectara en el feto alguna enfermedad que le privase de una vida digna y normal. Como era de esperar,  esta ley fue aprobada por quince hombres, a los que obviamente el embarazo no les afecta en lo más mínimo, y fue secundado por mujeres de cincuenta para arriba que, ni en sueños, van a volver a ser fértiles.

    ¿Qué quiero decir con esto? Sencillo: que un montón de ineptos, por no decir otra cosa, tuvieron el descaro y la poca vergüenza de decidir sobre el embarazo de todas las mujeres menores de cuarenta que habitan toda España. Hello? ¿He oído Libertad? ¿He oído Derechos de la Mujer?  “¡Bah! ¡Tirémoslos a la basura… la próximo será quitarles el derecho para votar!” Porque parece que es eso mismo lo que nos han dicho con esta ley a todas nosotras. Todo el mundo, no solo España, ha estado conmocionado por la aprobación de esta ley que nos ha catapultado a la cola de Europa, en medidas de igualdad de género.


    Y ahora, arremeto con mi pedacito de opinión: una mujer muy religiosa, (por ejemplo, una de mis mejores amigas es católica, ergo sé bastante de lo que piensa sobre este tema), obviamente de quedar embarazada, por un motivo u otro, tendrá el bebé sí o sí. Luego, si lo da en adopción o si decide quedárselo es cosa suya; pero al menos ha decidido tenerlo. Ahora, y en contraposición a ella, me pongo a mí de ejemplo: yo quedo embarazada y no quiero tener el bebé porque no tengo trabajo, no tengo dinero para mantenerlo, no voy a poder darle todo lo que un bebé precisa y, obviamente, no soy lo suficientemente madura como para llevar adelante un embarazo, independientemente del hecho de que pueda darlo en adopción, que es la opción que se da actualmente. Hay mujeres así, mujeres que le tienen miedo al embarazo y no se ven capaces de afrontarlo ni antes, ni durante, ni tampoco después y, en este ejemplo, yo soy una de ellas… ¿qué hago? Decido abortar. Me informo, me lo replanteo, relleno papeles, los presento…, y me dicen que no tengo razones suficientes que respalden mi opinión, ergo me derogan mi solicitud de aborto gracias a la ley Gallardón. Con ella, en pocas palabras, me OBLIGAN a tener al bebé, aún atentando contra mi derecho de decisión sobre MI salud, tanto FÍSICA como MENTAL.
     
    Esto me lleva a replantearme muchas cosas sobre nuestro gobierno y como mujer, obviamente, me siento desconcertada, privada de mis derechos, desubicada e incluso llego a sentir vergüenza de considerarme española, todo por gobernantes tan ineptos, caraduras, chorizos y de mente cerrada que tenemos actualmente. Y es que, ya no solo me limito a decir lo que yo pienso aquí, en mi blog, sino que también me atrevo a citar a las innumerables fuentes entre las que se encuentran el diario británico The Guardian que dice así: “Spain government approves restrictive abortion law despite opposition. / El gobierno de España aprueba una ley del aborto restrictiva a pesar de la oposición.”  

    Y entiéndase oposición, no como el partido contrario, sino a la oposición masiva que ha salido a la calle a expresar lo que siente con respecto a esta privación de derechos. ¿En qué siglo vivimos? Parece como si con esta ley hubiéramos retrocedido treinta años y aún así el gobierno pasa olímpicamente de nuestras manifestaciones, de nuestras protestas y de lo que el pueblo quiere. Antes las mujeres, al menos, teníamos la opción de decidir si abortar o no…, y ahora parece como si el contemplar el aborto te posicionara a la altura de la pederastia. 

    Diciéndolo de corazón: señores, señoras…, parir es un derecho, no una imposición, y con esto lo único que están consiguiendo es que los jóvenes tengan más razones para irse de España.
    Y ya cerrando os hablo a vosotros, que me leéis si habéis llegado hasta aquí, ¿os parece normal esto? ¿Os parece normal que una chica, habiendo sufrido una violación, además tenga que pagar una denuncia de 100€ mínimo para entonces presentar un informe que valide su aborto? ¿Qué una mujer, que quiera tener a un hijo sano, tenga que parir a uno con una malformación y obligarla a pasar por todo lo que ello conlleva…, además sin las ayudas del estado?
     
    Dentro del respeto, me gustaría saber vuestra opinión sobre esto. Nos vemos, dreamers, y siento haberos abrumado con esta entrada; pero si no lo escribo reviento de la indignación...