Jueves Lunático

La Cara Oculta de la Luna



Asomada a la ventana, solo podía alzar los ojos al cielo para contemplarla una vez más, entre suspiros de enamorada, de soñadora, de una simple lunática más en un mundo atestado de cordura y poca o nula fascinación por los pequeños detalles.

Las corrientes del tiempo y el espacio la habían llevado allí por una razón, y esa razón era él: tan solo él. Sin embargo, movida por esas mismas y fuertes casualidades, lejos de quedar cerca de sí, una larga distancia se instauró entre ambos amantes y solo la luna era testigo de sus deseos y promesas, de sus añoranzas y amor, del profundo dolor y de las lágrimas silenciosas que resbalaban por sus mejillas. Mientras ella perdía su mirar en su nívea y quebrada superficie, cada misma noche él salía a su terraza para imitarla y, quizás, pensar en fundirse con ella en un sentido abrazo: pensamiento que aunaba el tormento que ambos soportaban por la dura separación a la que estaban siendo sometidos.

"Oh, Luna… ¿podrías hacer llegar a mi Guerrero este, un ferviente y devoto amor, mediante mi sencillo beso?"


Y sellando sus labios, eclipsó su mirada y realizó una pequeña inclinación hacia adelante para apoyar ambas manos en los laterales del ventanal, propinando un leve beso al viento mientras le veía a él, a su Guerrero, justo delante de sí y a través de sus párpados bajados. E incluso, a pesar de saber que tan solo era una presencia onírica, una brizna de un todo que su propio ser había tomado de su alma, se mantuvo allí con la firme esperanza de que él sentiría ese beso suyo, estuviera él o no apoyado sobre su terraza y contemplando la misma luna que ella estaba observando, en esos momentos, tan a conciencia.

Sin embargo, no tuvo que esperar demasiado para sentir como una mística presencia se inclinaba hacia ella, por encima de su hombro, para susurrarle las preciadas palabras que, tan deseosamente, quería escucharle pronunciar de esa manera que solo él conseguía hacer que se estremeciera.

Y bajo el influjo de Morfeo, la joven durmió iluminada por el halo plateado de Selene quien, cual mensajera, había cumplido con el ruego de la muchacha y unido a ambos amantes durante el corto reinado de la noche.




Más Lunátic@s en el 
rincón de MªJosé.

Yo Confieso...#6



Yo Confieso que este año no hay vacaciones para mí.


Normalmente, en esta época del año y sobretodo en esta semana, la última del mes de julio, me veo  terminando una maleta y llenándola de ropa para irme a veranear a un pequeño pueblo de montaña del norte, junto a mi pareja, tal y como acostumbro a hacer desde 2009.

Yo Confieso…#5

Yo Confieso… ¡que esto es un infierno!



Desde antes de que comenzara el verano aquí, en el hemisferio norte, los meteorólogos y expertos afirmaban que no sentiríamos un caluroso, agobiante y hastiado verano como lo habíamos sentido en años anteriores. Sin embargo ahora, a esos amables señores que nos ponen al corriente de la intempestiva cualidad del tiempo atmosférico para llevarnos al límite, estar de mal humor o sufrir las graves consecuencias de no escuchar el parte antes de salir de casa, les pregunto:  
¡¿Es que 39ºC no son suficientemente altos como para no sentir el endemoniado calor que suele hacer en estos cuatro marcados meses estivales?!

Lo peor de todo fue creer esas insinuaciones: tener cierta fe en que sería un verano fresco y agradable. Y es que, esta entrada viene dada por la poca frecuencia de posteo en el blog que he tenido en esta última semana debido, precisamente, a una pesadez y cansancio derivada del calor.

Todo ello, me ha hecho sentir irritada, irascible y poco propensa al diálogo, así como el ser portadora de una cara larga y malhumorada, ¿por qué? Porque soy como un ordenador: si mi CPU se sobrecaliente, no sirvo para absolutamente nada, y eso me ofusca. En especial  cuando me había propuesto no estar agotada, no dormir siesta, no echarme ninguna cabezada y, sobretodo, aprovechar el tiempo, disfrutar y rendir lo máximo posible en estos días de verano donde, realmente, no se hace gran cosa.

Sin embargo frente a los muchos días de calor, que tenía que pasar junto al ventilador para no derretirme, hoy me he levantado con ganas y dispuesta a todo bien tempranito para desayunar, ojear las noticias, leer un par de entradas de bloglovin…, y justo cuando voy a ver el tiempo en mi localidad, no he podido hacer otra cosa que llevarme las manos a la cabeza y exclamar un llamativo y exitoso: 
¡SI!” 

¿Que por qué tanta algarabía? Muy sencillo. Después de soportar temperaturas que sobrepasan los 40ºC, en el día de hoy, y según el parte meteorológico digital, alcanzaremos una máxima de 29ºC y una mínima de 20ºC que, en resumidas cuentas, eso se define en mi ciudad y alrededores como: “Fresquito”. Algo que te da lugar a salir, disfrutar de un buen libro sin el agobio o el cansancio recurrente o, simplemente, de estar dando gracias por lo increíble de sentir esa brisa que mueve los árboles.

Después de todo, ¿qué sería de esta vida sin esas pequeñas cosas que la hacen agradable?

Y vosotros, ¿qué tal por vuestro entorno? 
¿Frío, calor, hastío, brisa...?

Un Acólito de la Verdad


“No dejaré que seas lo que no quieres ser”


 
(Este microrelato es mi contribución a los puntos extras del Sorteo Zombificado, de “Sintonía Literaria”, que termina el 31 de Agosto
¡Si aún no habéis participado, hacedlo y probad suerte! 

Es un sorteo internacional y el premio para el ganador 
sería un libro del autor Víctor Blázquez, "El Cuarto Jinete"

¡Animaos, participad o corred la voz! )

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¡Votaciones!

¡Miserable e ignominiosa indecisión!





Hi, Hi, Dreamers!

Tal y como dice el título, tengo serias dudas acerca del próximo videojuego que comentaré en la sección «¿Jugamos?», categoría que siempre procuro sacar la primera o la segunda semana de cada mes.

En este me he podido hacer con dos entregas muy particulares y que, según creo, podrían ser interesantes de comentar pues tienen mucho material con el que enfocar las cosas. Y es que, dentro de lo que cabe esperarse, son dos aventuras gráficas cuyos nombres son conocidos dentro del mundillo gamer.

La primera es “The Broken Sword II: Las Fuerzas del Mal”, donde los protagonistas son los mismos de la primera aventura de la saga y que tenéis lista y comentada, de meses anteriores, con una nota personal bastante alta.
Y la segunda es “The Walking Dead: El Videojuego”, que forma parte del universo post-apocalíptico de los comics y la serie televisiva de mismo título, en el que los protagonistas tendrán que vérselas no solo con zombis, sino también con seres humanos de escasa o nula humanidad.

Parecerá surrealista por mi parte, ya que los que visitan este blog buscan el deleite por la literatura y la narrativa, siendo muy pocos, o casi ninguno, los que prestan especial atención a la sección dedicada a los videojuegos. No obstante, ante mi inicial vacilación, he decidido daros a vosotros la posibilidad de escoger cual queréis que comente antes de las dos... hayáis jugado o no.

De no haber votos, tendré que echar una moneda al aire y dejar que sea la suerte quien decida..., lo que no sería tan divertido y, para futuras votaciones, me ahorraría el hacer este tipo de entradas y otorgaros a vosotros el protagonismo de decidir.


Entonces, ¿qué opinais? ¿Una aventura gráfica normalilla o una de terror?

Willelmina



¿Casualidad en California?




(Este relato es parte de mi segunda prueba para el Concurso Mágico, de “Libros con alma”, que termina el 31 de Julio. ¡Si aún no habéis participado, hacedlo y probad suerte! 
Aún ser un concurso nacional, (solo para España), el premio para el ganador sería un lote de libros en papel la mar de jugosos; pero para ello tenemos que ser ocho participantes como mínimo, y tan solo somos cuatro. Si no llegamos a dicho número el concurso será anulado.
¡Animaos, participad o corred la voz! )


 
Abriendo los ojos, me volteé en la cama para mirar de soslayo el despertador: aún era pronto. En tanto la luz del exterior se filtraba a través de las cortinas, moví mis piernas bajo las sábanas para incorporarme lentamente y echar una ojeada por la ventana, que coronaba el cabecero de la cama. La misma estampa de todos los días se habría mostrado en la avenida, de no ser por una antigua furgoneta wolsvagen, en rojo y blanco, que quedaba aparcada en la puerta del jardín.

Estaba a punto de volver a la cama, tan solo para aprovechar unos minutos más de sueño antes del amanecer; pero al comprobar que un chico estaba de pie, sobre el techo de aquel curioso vehículo, apoyé la diestra sobre la ventana para entrecerrar los ojos. Absorto y mirando al horizonte, se mantenía de espaldas a la perspectiva que tenía desde mi habitación, lo que me imposibilita el verle la cara. Calzando unas zapatillas de basket, iba vestido con una camiseta blanca, cuyas mangas debió haberlas cortado por los trasquilones que, desde mi posición, pude apreciar en la propia tela. Por otro lado, el estampado de sus bermudas a cuadros, y que le llegaban por la rodilla, me recordó a los típicos que se solían emplear para la confección de faldas escocesas, en rojo y blanco; aunque también con franjas en negro. Realmente, con esas pintas, parecía el típico chulo playa; pero mi análisis confirmó esto mismo cuando eché una ojeada al interior de la furgoneta, a través de una de las ventanilla, y vi una tabla de surf: ¡qué poco original! ¿Quién no surfeaba en California?

La cuestión era que aquel moreno, de aspecto descuidado y melena recortada y recogida en una coletilla, había captado mi atención tanto por la antigualla que, supuse, debía ser suya, como por el hecho de que estuviera en la mismísima puerta de casa. Estaba claro que él desentonaba…, y es que, en todo el verano, no me había topado con nadie así por esta remilgada avenida, atestada de pijos y nuevos ricos…, y así, mi curiosidad continuó socavando mi interior, tal si buscara respuesta a un interrogante desconocido. De ese modo, continuó hasta que ese impulso, irracional e inherente en todo ser humano, me llevó a abandonar la habitación, caminar por el pasillo y bajar los escalones hasta el primer piso.

Un extraño presentimiento se asentó en la boca de mi estómago, al tiempo que cogía de la percha una blusa ancha y salía de la casa, poniéndomela por encima del vestidillo que me servía de pijama. Siguiendo el caminillo de piedrecillas, hasta la verja, crucé así el jardín y, aún ante el portazo que di con la puerta de la casa, el chico se mantuvo inmutable sobre el techo del vehículo. Escuchándole tararear una canción, cuyo estribillo reconocí, avancé movida por el detalle de que aquella melodía no era lo único que me resultaba familiar. El chirrido que profirió la puertecilla metálica, y que separaba el jardín de la calle, fue suficiente como para lograr que su rostro se ladeara hacia mí y me congelara en el acto.

Nariz pequeña y puntiaguda, rostro delgado, cuerpo atlético, ojos azules, tez ligeramente bronceada, piercings en la oreja izquierda…: con razón ese presentimiento me alertó a buena hora y catapultó al exterior. Pues pese a haberse dejado crecer el cabello y aún ante la visible dejadez de aquellas ropas, que lo hacían parecer el chico malo del barrio, la sonrisa conciliadora que Joseph me ofreció hizo que recordara el eco de esa pasada promesa veraniega, donde nuestro romántico encuentro se dio hacía unos años. 

-          ¿Willelmina? – Preguntó incrédulo, al creer reconocerme. 

El Precio de la Amistad

Presencias Fantasmales



 “No le veía la cara; pero Él iba conmigo, caminando por la calle. Recuerdo que miré al cielo y me sentía la persona más feliz del mundo. Es extraño, ¿no crees? Jamás he experimentado algo así como para soñarlo…”

Y yo sonreí, porque ¿qué iba a hacer sino?

“Quizás, de tanto que te he hablado de lo que siento por el mío, te has contagiado y eso ha hecho  que sueñes con tu chico ideal…”

¡Al Compás! #1

"Erutan"

¡Buenas Noches de madrugada, dreamers!

Después de tomarme un tiempo de descanso debido a... (¿para qué negarlo?) la flojera de este tedioso calor peninsular, me he decidido a desempaquetar esta sección donde, en pocas palabras, os vendre a recomendar algunos temas musicales de variada temática, estilo y género, a la par que de autores diversos y más conocidos unos que otros.

Y para dar pie a esta apertura, os voy a recomendar escuchar a una chica que descubrí de pura casualidad, buscando el tema vocal del videojuego Final Fantasy VII "Theme's Aerith", hace aproximadamente cinco años.




Kate Covington o “Erutan”, como ahora se suele llamar artísticamente, es una compositora y cantante cuyo sueño era realizar música destinada para videojuegos. A sus dieciséis años aprovechó Youtube para darse a conocer a través de su canal, demostrando el amor y devoción que sentía por la música al ser ella misma quien tocaba todos los instrumentos que aparecían en sus arreglos musicales. Versionando melodías y canciones de películas y videojuegos con su hermosa voz, ganó popularidad con prontitud no solo por el hecho de tener un registro de soprano bellísimo, sino también por las demostraciones visuales que ofrecía de cómo tocaba cada instrumento en sus videos. 

No es de extrañar que esta chica se esté dando a conocer, poco a poco y cada día más, debido a que estrenó su primer álbum en 2010, titulado “Raindancer”, donde el despliegue creativo se desborda con canciones de su propia autoría. No obstante la morena no se quedó en eso, sino que continuó trabajando para sacar a la venta su segundo álbum, "A Bard's Side Quest", en este mismo 2013, donde versiona quince canciones de videojuegos: Final Fantasy, Silent Hill, Skyrim… entre muchos otros títulos reconocidos.



Inspirada por los trabajos de los compositores Nobuo Uematsu y Yasunori Mitsuda, reputados compositores de la desarrolladora de videojuegos Square-Enix, Erutan se encuentra entre esas grandes promesas, no tan comunes en estos tiempos, que verdaderamente han nacido para dedicarse a la música. Tomando tintes celtas y medievales para sus arreglos musicales, la trayectoria de esta joven artista, estimo,  servirá a muchos de inspiración a la hora de seguir un sueño hasta verlo cumplido. 

Así pues, y ya terminando, si queréis saber más de ella, tan solo debéis visitar su canal de youtube o su página oficial para descubrir sus muchos encantos y comprobar qué tan buena es.